Una buena opción que tienes para revestir y aislar paredes y suelos es sin duda el corcho aislante, un material que no se venía usando para este uso pero que, gracias a su baja conductividad térmica y a la resistencia que tiene a la humedad, hace que se convierta en un buen material para ello.
Como sabes, el corcho se obtiene de los alcornoques que crecen sobre todo en el mediterráneo. Es un material que absorben muy bien los ruidos y que logra un gran aislamiento acústico.
Sin embargo, no se queda ahí solo. El hecho de ser un producto natural hace que, con él, se respete el medio ambiente y resiste a muchos de los agentes químicos. También es ligero y no huele, salvo que ocurra algo, cosa que no suele pasar.
Normalmente el uso que se le da al mismo es para aislamiento acústico en el caso de las paredes y aislamiento térmico en el caso de los suelos porque puedes pisar la zona y no notarla ni fría ni calurosa debido a esa baja conductividad térmica que tiene.
Muchos podrían pensar que al ser un material tan flexible y elástico se puede deformar pero lo cierto es que no; soporta el peso de los muebles y los golpes y se mantiene como nuevo con el paso del tiempo.
Aparte de todas estas ventajas y propiedades una de las que tienes es el hecho de proporcionar una gran adherencia a la superficie lisa ya que tiene un efecto ventosa sobre ellas por los huecos que la forman.